Origireto 2020, Febrero: Animales

Es la imagen de iconos de ciencia: un microscopio, un hombre leyendo, un átomo y unos tubos de ensayo. Animales

Isabel era científica por vocación. ¿Acaso alguien lo era por otro motivo?, ¿Fama? No, ¿prestigio? Tampoco, ¿dinero? Menos.

Era una mujer de mediana edad. Había vivido en tres continentes, hablaba cuatro idiomas y adoraba trabajar en el laboratorio. Casada y madre de tres hijas tenía las dotes de mando de un general: ordenaba, presionaba, se enfadaba, pero, todo con mucho amor.

Lideraba un pequeño grupo, bueno, no tan pequeño: Arantxa Leal, la técnico, Amparo Sanchís y Juan Leis, los predoctorales, David Moratal y Lucía Vicente, los postdoc y ella misma.

El laboratorio estaba on fire, les habían aceptado un artículo en Nature y no tenían ni un momento libre. “La jefa”, como era llamada por sus subordinados, estaba tomando notas del último mail que había recibido de los referees pidiéndoles correcciones y duplicación de resultados. Cuando terminó salió de su despacho con actitud firme y se encaró a su grupo.

ーChicos, nuevas peticiones de Nature: Sanchís, repite el western, necesitamos uno con menos background.

ー¿Eh? ¿Otra vez? Es que para obtener bandas tengo que hacer exposiciones largas.

ーNo me cuentes tu vida. Aumenta la concentración de primario, disminuye la de secundario y a ver si así mejora. Venga, gánate el sueldo.

ーJefa, yo vengo de gratis, no tengo beca.

ーCierto es. Bueno, haz el western y te invito a un café.

ー¡Oh, cuanta generosidad!

ーMoratal, baja al animalario y saca muestras de sangre de los ratones. Si tienen anticuerpos, te hago un hijo.

ーJefa, pero si estás ya menopáusica perdida.

ーTe perdonaré semejante grosería si me traes buenos resultados, en caso contrario te pondré a hacer exámenes coprológicos de las heces de las ratas, aunque no los necesitemos para nada.

ーOye, jefa, ¿cuando me haga doctor empezaré a ligar a lo loco?

El que hablaba era Juan Leis, un predoctoral que pensaba más en ligar que en su tesis. La jefa se quedó mirándolo. Se apoyó en sus hombros y le dijo:

ーNo. Los científicos no tenemos ni dinero ni sex-appeal, cuanto antes lo asumas mejor.

Se separó de él y se encaminó a paso ligero hacia su despacho a contestar el teléfono, que estaba sonando.

ーSi querías ligar haberte hecho futbolista ーgritó mientras se alejaba.

Se sentó en su silla y contestó al teléfono:

ーSebastián ーsiempre contestaba diciendo su apellido, una costumbre adquirida en Japón.

ー¿¡Ahora!? No, imposible, tengo mil cosas que hacer.

ー¡Agh! Vale, vale, ya voy. Mendokusai ーdijo al colgar.

Al salir del despacho la paró Lucía Vicente.

ーJefa, mira ーle dijo mostrándole una inmunofluorescencia.

ー¿Esto es una meninge?

ーSí.

ー¿Del grupo D?

ーSí.

ー¿Infectados vacunados?

ーSí.

ーSi tuviera dinero, te hacía mi heredera. Buen trabajo, chicos, seguid así. Estoy muy orgullosa de vosotros. Ahora tengo que salir a una reunión de emergencia, pero os invito a un café, os habéis ganado un descanso de cinco minutos, no nos pasemos con la euforia.

Salió del laboratorio y se encontró con Erwin Knecht, el veterano, que también se dirigía a la reunión. Era el investigador más antiguo del centro. Fue profesor suyo y le tenía mucho cariño. Ella lo describía como “Dios en las aulas y un demonio en el laboratorio”.

ーHola Er, ¿sabes de qué va todo esto?

ーNo tengo ni idea, pero como no sea de vida o muerte me van a oír.

Llegaron al hall de recepción y vieron que ya habían llegado otros investigadores.

ーBueno, pues ya sabemos de que se trata… ーdijo Isabel.

ー¿A que te refieres? ーpreguntó Erwin levantando una ceja.

ー¿No lo ves? Solo estamos aquí los que tenemos animales. Ha debido pasar algo en el animalario.

ーPor favor, un poco de atención ーdijo Pilar, la recepcionista ーAnte todo gracias por venir. Os he llamado porque tenemos a un grupo de animalistas en la puerta del centro montando bulla.

ーOh, vamos ーdijo Paloma, otra investigadora ー¿y se puede saber que quieren?

ーSegún su líder quieren hablar con el director del centro, pero está en una reunión y no puede atenderles.

ー¡Que oportuno! De verdad que este tío es un inútil ーErwin había conocido a muchos directores del centro y todos ellos le habían parecido inútiles, incompetentes, aprovechados o directamente imbéciles.

ーAlguien tendrá que hablar con ellos ーinsistió Pilar.

Los investigadores se miraron entre ellos como pasándose la patata caliente.

Tras unos largos minutos de silencio Isabel dijo:

ーEsta bien, ya voy yo.

ー¿Tú? ーdijo extrañado Jose Luis, un investigador que compartía las zonas comunes con ella ーNo sé si eres la más diplomática para hacerlo.

ー¿Quieres ir tú?

ー¿¡YO!? No, por Dios….

ーPues entonces te callas.

La reunión se disolvió e Isabel salió a la calle. Allí había un grupo de unas doce personas gritando cosas sin sentido, entre ellas una chica con un megáfono hablando tan alto que su voz se distorsionaba y no se le entendía nada. Isabel se preguntaba si realmente era necesario el megáfono puesto que eran solo cuatro gatos y el centro estaba en medio de la nada y no podían atraer a transeúntes puesto que no los había. Supuso que la del megáfono debía ser la líder y se encaró a ella.

ー¿Eres tú la que ha montado este circo?

ーNo es un circo, es una reivindicación contra el maltrato ani…

ーSi, vale, no me cuentes tu vida. Querías hablar con alguien del centro, ¿verdad? Pues ven conmigo.

La chica la siguió en silencio por los pasillos del centro hasta que llegaron al laboratorio. Era una chica joven, de unos 25 años. Se metieron en el despacho de paredes de cristal e Isabel cerró la puerta.

Le indicó que se sentara en una silla frente a la suya.

ー¿Quieres un café? ーle ofreció señalándome la cafetera.

ー¿Tienes leche de soja?

ーNo, pero tengo leche recién ordeñada de las ratas, por si lo prefieres.

La chica abrió los ojos como platos y la investigadora sonrió maliciosamente a sabiendas de que era totalmente cierto que tenían leche de las ratas lactantes que había extraído para analizarla.

ーBueno, ¿cuál es tu nombre?

ーVanessa Albiñana.

ーMi nombre es Isabel, lidero este grupo y me han otorgado el gran honor de ser la representante del centro para lidiar con vosotros. ¿Que es lo que queréis? ーdijo tomando una cápsula de café y llevándola hacia la cafetera.

ーQueremos que liberéis a todos los animales.

Isabel se quedó petrificada con la cápsula en la mano.

ーPerdona, ¿como dices?

ーQue debéis liberar a los animales que tenéis retenidos contra su voluntad.

ーBueeeeeeno, creo que será mejor que tome café descafeinado, porque la conversación promete ーdijo cambiando la cápsula de café ー¿Todos los animales? ¿Los cangrejos y las gambas de Jose Luis también? ¿O solo los mamíferos?

ーTodos. Los cangrejos también tienen derecho a ser libres.

ーSabes que los cangrejos y los ácaros del polvo son criaturas extremadamente parecidas, ¿verdad? Es decir, si te dan pena los cangrejos no deberías limpiar tu casa.

Vanessa se quedó mirándola en silencio sin saber que contestar.

ー¿Tú sabes lo que estáis pidiendo? ¿Sabes lo que les pasaría esos animales?

ーQue serían libres.

ーSí, serían libres durante unas pocas horas hasta que fueran cazados por un perro o un gato, o en el caso de que consiguieran escapar, los condenarías a morir de sed y hambre porque no saben cazar.

ーEso tú no lo sabes.

ーSí, sí que lo sé. Son animales transgénicos en su mayoría. Infectados muchos de ellos, ¿de verdad quieres soltar entre la población roedores que se reproducirán a gran velocidad (en el caso de que no mueran)?. ¿Quieres que soltemos ratones y ratas para que transmitan enfermedades?

ーEl problema es que nunca deberíais haberlos usado.

ーYa, ¿conoces el cuento del flautista de Hamelin?

ーSí, ¿por qué?

ーSi te acuerdas del cuento, el flautista es contratado para que se lleve a las ratas y como no le pagan se lleva a los niños para poder cobrar.

ー¿Y?

ーQue para el reino los niños eran más importantes que las ratas. Lógico, ¿no?

ーSupongo…

ーPues aquí es lo mismo. Mi caso por ejemplo: yo estudio una bacteria, una nueva cepa de meningococo que infecta el cerebro de la gente y los mata. Así que yo utilizo ratas y ratones para estudiar la bacteria y crear una vacuna…. ¿QUÉ? ーpreguntó al ver la cara de condescendencia de su acompañante ーEspera, que eres antivacunas, ¿verdad?

ーLas vacunas son un invento de las farmacéuticas para enriquecerse.

ー¿Para enriquecerse? ¿Nosotros?

Se levantó y abrió la puerta:

ーA ver, chicos, ¿cuántos de vosotros podéis compraros un coche?

ーYo me he comprado un coche de segunda mano.

ーYo estoy pagando un twingo a plazos, pero vivo con mis padres.

ーYo estoy ahorrando para comprarme una coonga.

ー¿Que es una coonga?

ーLa prima barata de la roomba, un robot de limpieza.

ーVale, cambio la pregunta: ¿a cuántos el sueldo les da para pagar el alquiler y un coche?

ーJefa, yo no tengo sueldo.

ーYa lo sé, Sanchís, en cuanto tengamos una subvención te asigno un sueldo.

ーGracias, jefa, eres la mejor.

ーDeja de hacerme la pelota y sigue con el western, lo quiero niquelado.

Cerró la puerta, y volvió a su silla

ーBueno, parece claro que por dinero no trabajamos. Así que si no nos mueve el dinero para investigar una posible vacuna, ¿por que lo haríamos si fueran tan sumamente malas? ¿Por odio hacia los niños?

ーPor ese afán de los hombres a jugar a ser Dios. ¿Para que investigar a costa de los animales? La naturaleza nos da remedios para sanarnos más naturales y que no son investigados con animales.

ーNatural no implica que sea inofensivo. La mierda de vaca es súper natural, ¿te la comerías? No, ¿verdad? Y ¿una infusión de adelfas? Por desgracia hay aún muchas enfermedades que no tienen remedios “naturales hiperchachisdelamuerte” y aquí las estudiamos, ¿o deberíamos dejar morir a los enfermos?

ーPues si ha llegado su hora….

ーYa veo…. Entonces, ¿tu no tomas ninguna medicación que haya sido investigada con animales?

ーNo, yo tomo productos de naturopatía.

ーYa. ¿Ves ese bate de béisbol? Ese de la estantería. ¿Sabes? Me están entrando unas ganas locas de cogerlo y golpearte las piernas hasta romperte los huesos y las rodillas.

ーCuando faltan argumentos se recurre a la violencia.

ーNo, no es por eso. Es por la satisfacción de ver cómo te operan sin anestesia. ¿Lo harías? ¿Te operarías sin anestesia?

ーBueno… esto…

ー¿Y si te tuvieran que quitar las muelas del juicio? ¿También sin anestesia? Porque se utilizó animales para su investigación.

ーSupongo que como ya no se puede hacer nada por esos animales, pues si que la pediría.

ーO sea, a toro pasado si, ¿no? Muy coherente. Mira, ya he perdido demasiado tiempo contigo. Como no te voy a convencer y tú a mí tampoco vamos a dejarlo aquí. Pero te lo advierto, si pones un solo pie en el centro, llamaremos a la policía. Soltad un solo animal y acabaréis en la cárcel por allanamiento y por atentar contra la salud pública.

Acompañó a Vanessa a la calle sabiendo que seguiría pensando que era una sádica por trabajar con animales y sin querer entender que gracias a la investigación y las vacunas se estaban salvando muchas vidas.

Ella por su parte seguiría con su proyecto, porque como en el cuento, para ella los niños eran más importantes que las ratas.

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Este relato forma parte del Origireto2020 organizado por Katty y Stiby:

https://plumakatty.blogspot.com/2019/12/origireto-creativo-2020-reto-juego-de.html?m=1

https://nosoyadictaaloslibros.blogspot.com/2019/12/reto-de-escritura-2020-origireto.html?m=1

Objetivo mensual: 5.- avance científico

Objetivo secundario: J.- El flautista de Hamelin

Criaturas del camino: XII.- Robots (la coonga y la roomba)

Objetos ocultos: 15.- gambas y 18.- cangrejos

Objetivo personal: ganar 10 op cada mes.

Objetivo personal secreto: que cada relato tenga un estilo completamente diferente.

Salvavidas: 5/60

Bendiciones: 2/12

Ardillita previsora: 4/24

Giratiempo: 2/3

Docemiles: 2/3: 1979 palabras, mi año de nacimiento.

Rosa insolente: 2/3

Sororidad: test Bechdel superado por la patilla 1/2

Inconformista: podría decirse que sí