OrigiReto 2020, Mayo: Caperucita Roja

“Vemos aquí que los adolescentes y más las jovencitas elegantes, bien hechas y bonitas, hacen mal en oír a ciertas gentes, y que no hay que extrañarse de la broma de que a tantas el lobo se las coma. Digo el lobo, porque estos animales no son todos iguales: los hay con un carácter excelente y humor afable, dulce y complaciente, que sin ruido, sin hiel ni irritación persiguen a las jóvenes doncellas, llegando detrás de ellas a la casa y hasta la habitación.

¿Quién ignora que los lobos tan melosos son los más peligrosos?”

Charles Perrault.

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Caperucita llevó a su mejor amiga Blancaflor hasta su dormitorio.

ー¿Me vas a explicar que es lo que te pasa?

ーEstoy enferma de la cabezaーdijo Caperucita tocándose la sien.

ー¿Pero de que hablas?ーle contestó con un gesto de extrañeza.

ーA ver cómo te lo explico…. Piensa en Fermín.

ー¿El hijo del panadero?

ーSí. Cada vez que lo veo me dan ganas de besarlo, arrancarle la ropa y revolcarme con él entre los sacos de harina.

ー¡Me habías asustado!ーexclamó su amiga aliviada ーEso también me pasa a mí. Tenemos 15 años, es normal.

ーPero es que no solo me pasa con él. Me pasa con alguien más.

ーNo te preocupes, eso solo significa que no estás enamorada de él. A mi también me gustan varios chicos.

ーEs que no es un chico. Eres tú, Blancaflor.

ー¿Como que yo? ¡Pero si yo soy una chica!

ーPor eso te decía que estoy enferma. ¿Tú nunca te has fijado en mi de esta manera? ¿Nunca te has fijado en mi cuerpo?

ーNnno… ーBlancaflor mentía, claro que se había fijado en el cuerpo de Caperucita, pero no por atracción, sino por celos. Envidiaba su cuerpo de mujer adulta, sus pechos grandes y sus curvas.

Sin mediar palabra Caperucita se quitó la ropa. Tomó la mano de su amiga y la puso sobre su pecho. Blancaflor estaba abrumada, las mejillas le ardían, pero el tacto blando y suave del pecho no le resultaba desagradable.

ー¿Qué sientes? ーLe preguntó Caperucita.

ーNo lo sé.

Caperucita le quitó el corpiño y la blusa. Blancaflor dejó que lo hiciera, pero dio un respingo cuando su amiga le acarició los pechos. Le gustaba, sus manos eran suaves. Caperucita le puso una mano en la nuca y acercando su cara la besó en los labios. Era agradable, tierno, cálido.

De pronto la puerta se abrió y la madre de Caperucita las miró con asombro, extrañeza y asco.

ー¿Qué está pasando aquí?

Blancaflor se levantó a toda prisa, tomó su ropa y salió precipitadamente de la habitación.

ーNo sé que significaba lo que acabo de ver ni si quiero hablarlo contigo. Vístete y llévale a tu abuela, que está enferma, una docena de tortas, una botella de licor de miel y un tarro de mantequilla. Y no se te ocurra atravesar el bosque, ve por el camino que han visto al Sr. Lobo encaminarse al bosque y ya sabes que no me fío de él.

Caperucita no dijo nada, pero al oír el nombre del Sr. Lobo se le iluminó la cara.

Cuando su madre abandonó la habitación se vistió, se cubrió con la caperuza roja y salió de su habitación. Tomó la cestita que le había preparado su madre y se encaminó hacia el sendero del bosque.

Al poco rato abandonó el sendero y se metió en el bosque en busca del Sr. Lobo. Era un estudioso y solía ir al claro del estanque para observar los pájaros que iban allí a beber. Lo vio sentado en una roca dibujando a algún pájaro de los que allí había. Caperucita se dirigió hacia dónde él estaba. Era un hombre muy atractivo, quince o veinte años mayor que la niña. Cabello castaño, barba y bigote muy bien recortados y ojos tan azules como el cielo.

ーBuenos días, Sr. Lobo.

ーBuenos días, Caperucita. No te había oído llegar.

Él había llegado a la aldea hacía apenas 2 semanas y se encaprichó de ella desde la primera vez que la vio.

ー¿Dónde vas tan guapa?

ーA casa de mi abuelita que vive en la aldea al otro lado del bosque. Está enferma y le llevo algo de comer.

ー¿Y cómo es que no vas por el sendero?

ーPorque es más corto ir por el bosque ー mintió Caperucita ya que la verdadera razón era encontrarse con él.

El Sr. Lobo se acercó a la chica y acariciándole la mejilla le dijo:

ーEl bosque es peligroso, puedes encontrarte con alguna bestia salvaje, mejor vuelve al sendero.

Caperucita bajó la cara ruborizada.

ーTe propongo una carrera. Yo iré por el bosque y tú por el sendero. A ver quién llega antes. Además para darte ventaja me entretendré buscando algunas hierbas medicinales para tu abuelita.

ーDe acuerdo ーcontestó la joven ーLa casa de mi abuelita es la primera de la aldea, está justo al lado del molino abandonado.

Se despidieron y en cuanto perdió de vista a Caperucita el Sr. Lobo echó a correr rumbo a la casa. Ya llevaba en la bolsa las hierbas que necesitaba así que sin entretenerse llegó a la casa en pocos minutos y llamó a la puerta.

ー¿Quién es? ーpreguntó la anciana.

ーSoy el Sr. Lobo, un amigo de su nieta. Le traigo unas medicinas.

ーTira de la albadilla y caerá la tarabilla.

Así lo hizo y el Sr. Lobo entró.

ーBuenas tardes, me manda su nieta para traerle unas hierbas medicinales. ¿Quiere que se las prepare en una infusión? ーdijo con la voz más encantadora que pudo.

ーGracias joven.

Puso a hervir el agua con las hierbas y una buena dosis de adormidera. Preparó la infusión y cuando estuvo lista le añadió un chorro de anís.

Se la llevó a la anciana que estaba en un butacón tapada con una mantita. Se sentó a su lado en un arcón que hacía el papel de banco y empezaron a conversar mientras ella se tomaba el té. El Sr. Lobo le hablaba con voz suave e insoportablemente monótona de manera que la pobre anciana cayó en un profundo sueño al poco tiempo.

Llevaba dormida unos diez minutos cuando llamaron a la puerta. Sabiendo quién era el Sr. Lobo la abrió y con una sonrisa seductora dijo:

ーBienvenida, Caperucita, parece que he ganado la carrera.

Caperucita entró sonriendo nerviosa. El Sr. Lobo le quitó la caperuza y la colgó de un clavo de la pared.

ーTu abuela se ha quedado dormida. Dame la cesta, la llevaré a la cocina.

Caperucita le dio un beso a su abuela y se sentó en el arcón. Al poco rato apareció el Sr. Lobo con la botella de licor de miel y dos vasitos. Se sentó junto a ella y sirviendo el licor le ofreció un vaso.

Nerviosa como estaba, Caperucita se bebió el vaso casi de un trago y soltando una silenciosa carcajada el Sr. Lobo dijo:

ーVaya, parece que a ti también te gusta ーapuró su trago y volvió a llenar los vasos.

ーSr. Lobo, ¿le puedo hacer una pregunta?

ーPor supuesto.

ーEn la aldea dicen que es usted un licántropo, ¿es eso cierto?

ーTendrás que esperar hasta la próxima luna llena para comprobarlo. De pequeño tenía un amigo que se llamaba Cebolla y creo que no se convertía en bulbo con la luna llena ーdijo mientras reía.

Caperucita lanzó una carcajada.

ーShhhh, despertarás a tu abuela ーsusurró el Sr. Lobo ーTal vez deberíamos ir a otra habitación para hablar.

ーEstá el dormitorio de mi abuela per…

ーPerfecto, allí estaremos más tranquilos ーle interrumpió levantándose y dirigiéndose a la habitación.

Caperucita entró detrás de él y el Sr. Lobo cerró la puerta, se sentó en la cama e indicó a la chica que se sentara junto a él.

Estaba nerviosa y mirándole le dijo:

ーSr. Lobo, ¡que brazos más grandes tiene!

ーSon para abrazarte mejor.

ー¡Qué piernas más largas tiene!

ーSon para correr mejor.

ー¡Qué orejas más grandes tiene!

ーSon para oírte mejor.

ー¡Qué ojos más grandes tiene!

ーSon para mirarte mejor.

ーSr. Lobo, ¡qué dientes más grandes tiene!

ーSon para comerte ーdijo mientras se abalanzaba sobre ella y la besaba en la boca.

La sujetó fuertemente de la nuca y la cintura mientras la besaba, primero en los labios y luego fue abriéndole la boca para que su lengua se hiciera camino dentro de ella. El Sr. Lobo sabía besar, sabía mover los labios y la boca para que las mujeres desearan más. Mientras la besaba, su mano se separó de la cintura y se abrió camino por debajo de la falda. Caperucita se levantó de un salto. El Sr. Lobo se levantó también quitándose el pañuelo que llevaba al cuello y dejándolo caer al suelo. Se desabrochó el chaleco y se lo quitó sin preocuparse de donde caía. Se acercó a la chica y le quitó el cordón del corpiño. Le acarició el cuerpo, le besó el cuello y el principio de los pechos mientras le quitaba el corpiño.

Le dio la vuelta a la chica poniéndose a su espalda y mientras seguía besándola en el cuello metió sus manos bajo la falda, le deshizo el lazo y los pololos cayeron al suelo.

Empezó a acariciarle el vello púbico buscando algo. Cuando lo encontró al comienzo de la vulva, Caperucita notó como si mil rayos de colores le atravesaran el cuerpo, la vista se le nubló y las piernas le fallaron teniendo que apoyarse en el alféizar de la ventana. El Sr. Lobo le desabrochó la falda que cayó haciéndole compañía a los pololos. Tomó a la chica en brazos y abriendo la cama la tumbó poniéndose sobre ella.

Caperucita lo miró sorprendida, pues no sabía cómo ni cuándo el Sr. Lobo se había quitado toda la ropa. El cuerpo empezó a temblarle y él la acarició susurrándole:

ーTranquila, todo está bien.

ーNunca he estado con ningún hombre.

ーEso lo solucionamos enseguida.

Con un movimiento rápido la penetró y con otro más rápido aún salió de ella. Caperucita lanzó un pequeño grito de dolor que acalló él con un beso y volvió a penetrarla, pero esta vez con movimientos suaves, e introduciendo su miembro poco a poco. Ella ya no sentía dolor, sino placer.

Le rodeó el cuerpo con las piernas y el Sr. Lobo se detuvo.

ーNo… ーsusurró ella mientras él le tapaba la boca con sus dedos, le besaba los labios dulcemente, el cuello, los pechos y los labios de la vulva con tanta ternura como había hecho con los de su boca. Le acarició la pierna derecha y le quitó el zapato y luego la media besándole el pie. Cuando terminó repitió la operación con la pierna izquierda.

Sentado como estaba la incorporó sentándola sobre él. Los giró y se tumbó en la cama dejándola sentada sobre su cuerpo.

ーNo sé qué hacer ーdijo ella avergonzada.

ーQuítate la blusa.

Se sacó la blusa por la cabeza y sus pechos subieron y bajaron acompañándole movimiento de sus brazos. El Sr. Lobo no se pudo contener y se lanzó hacia ellos besándolos con pasión.

La tumbó de nuevo y la penetró lentamente. Ella inmóvil al principió empezó a acompañar los movimientos. Él la besaba en los labios, el cuello, los pechos. Ella le abrazaba, le acariciaba su ancha y musculosa espalda. Sus cuerpos pegados se movían como uno solo.

Él estaba dentro de ella, un poco más profundo en cada embestida. Ella lo sentía dentro, activando algo en su interior que encendía los rayos luminosos, pero por un espacio de tiempo tan breve que ella quería más, necesitaba más, exigía más y lo hacía clavándole las uñas en su espalda.

Los movimientos se aceleraron, el deseo de poseer al otro era recíproco, la necesidad de terminar era inminente. Ella le agarraba el pelo para dominarlo, él la penetraba con furia. Los rayos les recorrían por todo el cuerpo y entonces algo explotó en su interior. Jamás habían sentido un placer igual. Fundidos como estaban compartieron esa descarga de placer durante un rato más hasta que él salió de su interior, la acarició, la besó y se acostó a su lado. Ella se recostó en su pecho y mientras él le acariciaba el cabello se durmió.

El Sr. Lobo se levantó. Se vistió mirando su cuerpo desnudo dormido. Era una niña con cuerpo de mujer. Sabía que lo que había hecho no estaba bien, pero no le importaba.

Tomó sus cosas y se marchó de la casa con la intención de marcharse de la aldea en cuanto llegara y sin preocuparse de lo que pudiera pasarle a ella a partir de ese momento.

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Este relato forma parte del Origireto2020 organizado por Katty y Stiby:

https://plumakatty.blogspot.com/2019/12/origireto-creativo-2020-reto-juego-de.html?m=1

https://nosoyadictaaloslibros.blogspot.com/2019/12/reto-de-escritura-2020-origireto.html?m=1

Objetivo mensual: 12.- colectivo minoritario: el colectivo bisexual.

Objetivo secundario: F.- Caperucita Roja

Criaturas del camino: VII.- Licántropos.

Objetos ocultos: 7.- una docena y 11.- un clavo.

Objetivo personal: ganar 10 op cada mes.

Objetivo personal secreto: que cada relato tenga un estilo completamente diferente.

Salvavidas: 18/60

Bendiciones: 5/12

Ardillita previsora: 10/24

Giratiempo: 3/3

Docemiles: 3/3: 2014 palabras

Molarmola:2/4

Triada: 1/3