OrigiReto 2020: reto musical: ¡Qué calor!

Bueno, pues aquí está mi canción del verano…. aviso ya que tengo poquita voz, pero muy desagradable, pero igual la letra está graciosa.

A los que os decidís a oírla, ¡que la diosa gamba os pille confesados!

https://drive.google.com/open?id=1b2hi8Ar5eoD01rOp24KuSgnczGO_ZkRX

¡Que calor! (Cover de “Let it go”)

Una canción tengo que escribir

Y la tengo que cantar.

Pero sobre el verano

Solo canta Georgie Dan.

Por el verano solo siento repulsión,

Que le voy a hacer si odio el calor.

Pero me siento muy feliz

En el origi me gusta escribir

Arroba Stiby, Katty también

Y el hashtag …

¡Qué calor! ¡Qué calor!

No me puedo concentrar

¡Que calor! ¡Qué calor!

Dura una eternidad

Desde abril que empezó

Hasta Navidad.

Espero que venga la inspiración.

Pero todo TODO, malo no puede ser

Aunque sea asqueroso algo bueno ha de tener.

En la piscina nadaré

¡Ah, no! Que el virus pillaré.

Todo chapado por aquí

En fin…

¡Qué calor! ¡Qué calor!

No lo puedo soportar

¡Qué calor! ¡Qué calor!

Ya empecé a sudar

Otra vez voy a tener

Ropa que lavar.

Con el verano los bichos resurgirán

Y las cigarras que no dejan nunca de gritar.

En Okinawa el verano es lo peor.

Mejor prepárate, pues ya viene un tifón…

¡Qué calor! ¡Qué calor!

La corriente voy a perder*

¡Qué calor! ¡Qué calor!

Me quedé sin eacon **

Y sin luz no puedo ver

No podré escribir…

Con esto el reto se terminó.

* cuando vienen los tifones es fácil que se corte la corriente eléctrica ya que los cables van por postes externos en Japón.

**eacon es como los japoneses llaman al aire acondicionado, viene de la pronunciación inglesa de air conditioner

Jareth

El sol se estaba poniendo y las nubes anunciaban tormenta. Una jovencita de 16 años llamada Sarah estaba disfrazada de princesa medieval mientras recitaba los diálogos de su libro preferido “el laberinto” a su pastor inglés, Merlín. En el parque una lechuza la miraba en silencio.

Había crecido mucho la muchacha en todos estos años que había pasado a su lado, pensó la lechuza. Recordaba la primera vez que la vio. Entró llorando en el bosque. Tenía 13 años. Su padre le acababa de decir que iba a volver a casarse. No hacía tanto que su madre había muerto y él ya la quería sustituir. No era justo. La lechuza notaba su tristeza y su dolor. No había pasado demasiado tiempo cuando notó la presencia de un skinwalker. Se acercó al árbol donde se escondía y aterrizando en el suelo cambió a su forma humana.

ーAléjate de ella.

ーJjjareth, ¿qué haces aquí? Solo quiero a la chica. Mírala, el dolor la consume, sabes que le estoy haciendo un favor ーel skinwalker temblaba como una hoja, Jareth era el hechicero más poderoso que jamás había existido y nadie se atrevía a oponerse a él. El skinwalker había cambiado de forma para atraer a la chica, ahora lucía como una preciosa e indefensa hadita.

ーVaya, ¡Qué gentil por tu parte querer acabar con su sufrimiento! ーle respondió Jareth con una sonrisa burlona.

ーPor favor, solo quiero a la chica.

ーOlvídate de ella y sigue tu camino ーdijo haciendo aparecer una bola de cristal.

Todos sabían que las bolas de cristal de Jareth eran todo menos inofensivas. La magia que se contenía en ellas era tan poderosa como letal. La criatura huyó del hechicero despavorida perdiéndose en el corazón del bosque.

Jareth volvió a convertirse en lechuza y se posó delante de la chica. La miró a los ojos y voló delante de ella indicándole el camino de vuelta a casa.

Desde ese día decidió protegerla. Estuvo con ella en la boda de su padre, en el nacimiento de su hermano, en la escuela donde no tenía amigos, donde la marginaban y se metían con ella llamándola infantil, rara, loca. La vio crecer físicamente, pero no en espíritu. Ella quería seguir siendo niña como cuando era feliz con su madre. La adolescencia solo le había traído desdicha y dolor. Se aferraba a su infancia, conservaba como un tesoro sus juguetes y sus muñecos.

Su mayor tesoro era su librito rojo de “el laberinto” que narraba la historia de una chica que harta de oír llorar a su hermano le pide al Rey de los Goblins que se lo lleve, pero cuando él lo hace se arrepiente y tiene que rescatarlo cruzando un laberinto hasta su castillo más allá de la ciudad de los goblins.

Cada noche Sarah se dormía escuchando la música de una muñequita vestida con un precioso y vaporoso vestido blanco que daba vueltas atrapada en una caja de cristal. Sarah soñaba que esa princesa era ella, atrapada en una vida que no le gustaba.

Solo había un momento de la semana en el que era feliz, los sábados por la tarde, cuando iba al parque disfrazada soñando que era la chica perdida en el laberinto. Pero la magia desaparecía en cuanto llegaba a casa, ya que cada sábado por la noche su padre salía a cenar con esa mujer y ella tenía que quedarse cuidando al llorón de su hermano. Y cada vez ella lo amenazaba con llamar a los goblins para que se lo llevaran. Jareth la escuchaba y con su infinito poder creó el laberinto y a los goblins, a imagen y semejanza de los muñecos que Sarah conservaba con tanto cariño. Y Jareth esperó, esperó muchos meses a que Sarah dijera las palabras, pero amenazaba a su hermano una y otra vez, mas nunca las decía.

Pero volvamos a aquella tarde lluviosa en la que una vez más Sarah tenía que quedarse cuidando de su hermano. Esa noche había tormenta y el bebé lloraba desesperadamente.

Estaba especialmente enfadada puesto que su asquerosa madrastra había entrado en su cuarto y cogiendo a su osito Lancelot se lo había dado al bebé y ahora Lancelot estaba lleno de babas y mocos.

Una vez más amenazó con llamar a los goblins, pero esta vez Jareth había perdido la paciencia, esta vez el lobo iba a comerse a las ovejas. Se metió en la mente de Sarah y le puso las palabras:

<<Ojalá vinieran los Goblins y se te llevaran ahora mismo>>

Tras decir las palabras la chica salió de la habitación y un segundo después Toby dejó de llorar. Sarah supo que algo no iba bien.

Entró de nuevo, la luz no funcionaba. Se acercó a la cuna. Había algo pequeño moviéndose bajo las sábanas, demasiado pequeño para que fuera Toby. Se acercó con miedo, lo que fuera que hubiera ahí no solo se movía, sino que emitía unos extraños gruñidos. Acercó su mano temblorosa, destapó la cuna y la encontró vacía. Se oían risas por los rincones de la oscura habitación. Las risas llegaban desde todas las direcciones. Algo se asomaba por detrás de los muebles, pero Sarah por más que intentaba verlos no llegaba a tiempo. La tormenta era cada vez más fuerte, los relámpagos iluminaban la habitación cegándola en cada descarga. El sonido de la lluvia era tan ensordecedor que mezclado con los ruidos de las criaturas la estaba volviendo loca. Una lechuza golpeaba el cristal de la ventana insistentemente. Sarah no sabía hacia dónde mirar: las risas, la lechuza, la lluvia… y ¿donde estaba Toby? La mente de Sarah daba vueltas. La tormenta seguía golpeando el cristal. La lechuza buscaba la manera de entrar. Finalmente la ventana cedió y se abrió de par en par. El pájaro entró acompañado de la lluvia y el viento. Las cortinas volaban amenazando con soltarse de sus anillas. La lechuza se posó en el suelo y el gran hechicero se mostró ante de ella.

ーEres el Rey de los Goblins, ¿verdad? ーempezó a decir ーPor favor devuélveme a mi hermano, no hablaba en serio.

ーLo dicho, dicho está.

ーPero si no hablaba en serio ーsusurró.

ーNo me digas ーcontestó Jareth con sorna.

ーPor favor, ¿dónde está?

ーSabes muy bien dónde está. Sarah, vuelve a tu cuarto. Juega con tus juguetes y con tus disfraces, y olvídate del niño.

ーNo puedo.

ーTe he traído un obsequio ーdijo haciendo aparecer en sus dedos una bola de cristal.

ー¿Qué es?

ーEs un cristal, nada más ーJareth se puso a mover entre sus manos la bola haciendo que se balanceara ーPero si sabes utilizarlo y miras en su interior te mostrará tus sueños. Pero este no es un regalo para una chica corriente que se preocupa por un niño llorón. ¿Lo quieres? ーSarah asintió con la cabeza ーPues olvídate del niño.

ーNo puedo. No es que no aprecie lo que intentas hacer por mí pero quiero que vuelva mi hermano, debe estar muy asustad…

ー¡Sarah! No me desafíes. ーla interrumpió ーNo eres rival para mí.

ーPero tengo que hacer que vuelva mi hermano.

ーEsta allí, en mi castillo ーdijo señalando a la ventana. El paisaje había cambiado, ya no llovía, no era de noche. Las luces del amanecer iluminaban un enorme laberinto y en el centro se veía el castillo ー¿Aún quieres ir a buscarle?

De pronto estaban en una colina.

ーRegresa, Sarah, regresa antes de que sea demasiado tarde.

ーNo puedo, no comprendes que no puedo.

ー¡Qué lastima! ーse burló Jareth.

ーNo parece estar tan lejos.

ーEstá más lejos de lo que crees. El tiempo es breve. Tienes 13 horas para cruzar el laberinto antes de que tu hermanito se convierta en uno de nosotros para siempre ーdijo Jareth mostrando un reloj con una esfera que marcaba 13 horas en lugar de 12 ーUna auténtica pena…

Y diciendo esto se desvaneció.

Jareth regresó a su castillo. Hoggle, uno de sus goblins estaba en la entrada y le mostraría el camino. Era bastante antipático y cascarrabias, pero le ayudaría a empezar.

Sarah, una vez dentro, empezó a marcar su camino. Chica lista, si hacía marcas podría saber por dónde había pasado y en que dirección, pero los goblins le movían y borraban sus marcas mientras que Jareth cambiaba a su antojo los muros con su magia. Estaba resultando tan divertido…

Jareth veía desde su castillo las aventuras de Sarah gracias a una bola de cristal. No lo hacía mal del todo, pero ¿lo haría igual de bien subiendo el nivel un poco?

La acorraló dejando como una única salida un par de puertas custodiadas por cuatro guardianes, los de la puerta de la izquierda con armadura roja, los de la puerta de la derecha con armadura azul. Una de las puertas llevaba al castillo, la otra a una muerte segura, pero solo podía preguntar a uno de ellos sabiendo que unos siempre decían la verdad y los otros siempre mentían, pero sin saber cuál era cual. Era difícil la prueba pero Sarah se encaró a uno de la armadura roja y le preguntó:

ー¿Me diría él ーdijo señalando a uno con armadura azul ーque está puerta es la que lleva al castillo?

Lo consultó con su compañero y respondió:

ーSí.

ーEntonces ーdedujo Sarah ーaquella es la puerta que lleva al castillo y esta a una muerte segura.

ー¿Cómo lo sabes? Yo podría haber dicho la verdad.

ーPero él no la diría, así que si me dices que diría sí la respuesta es no.

ーPero él podría haber dicho la verdad.

ーEntonces tú no la dirías así que la respuesta sigue siendo no. Eso es…. ¡Me estoy volviendo más lista! ーdijo atravesando la puerta de la derecha.

Apenas había dado un par de pasos cuando el suelo de abrió y cayó por un agujero directa a un olvidadero, una mazmorra subterránea cuyo único propósito era meter a gente en ella para olvidarlos. No pasaría mucho tiempo allí, Hoggle iría a buscarla y la llevaría de vuelta al principio, pero Jareth vio algo diferente. Cuando Hoggle fue a buscar a Sarah, esta se mostró muy amable y le dio una pulsera, ¿acaso apreciaba a Hoggle? Jareth tenía que descubrirlo.

Se disfrazó y les esperó en un rincón. Mandó una bola de cristal para que los guiará directamente hasta él.

ー¿Qué anda por ahí? ーpreguntó Jareth disfrazado.

ーNada ーrespondió Hoggle.

ー¿¡Nada!? ¿¡Nada!? ¿¡Nada dadadá!? ーgritó Jareth quitándose el disfraz.

ーMajestad, ¡Qué agradable sorpresa!

ーHola Kaggal.

ーKaggle ーla corrigió Sarah

ー¡Hoggle! ーdijo Hoogle enfadado.

ーHoggle, ¿es posible que estés ayudando a esta chica?

ー¿Ayudarla? ¿En qué sentido?

ーEn el sentido de llevarla hasta el castillo ーcontestó Jareth enfadado.

ーNo, no, la estaba llevando de vuelta al principio, Majestad.

ー¿¡QUÉ!? ーgritó Sarah.

ーLe dije que iba a llevarla al castillo, un pequeño truco por mi parte, pero en realidad…

ーHuggle.

ーHoggle ーle corrigió.

ーSí. Si por un segundo pensara que me estás traicionando me vería obligado a colgarte boca abajo en el pantano del hedor eterno.

ー¡Noooooo, Majestad, el hedor eterno no! ーsuplicó Hoggle de rodillas a sus pies.

ー¡SÍ! ーdijo apartándolo de una patada ー¿Y a ti, Sarah? ¿Te está gustando mi laberinto? ーdijo acercándose a la chica acorralándola contra la pared de piedra.

ーEs pan comido ーcontestó soberbia.

Hoggle se tapó la cara de pura desesperación. No podía subestimar a Jareth de esa manera.

ー¿De verdad? ーdijo Jareth con sorna ー¿Qué tal si complicamos en juego?

Y haciendo aparecer un reloj movió las manillas hasta que adelantaron 5 horas.

ー¡No es justo! ーse quejó Sarah.

ーDices eso demasiado a menudo. No sé de dónde has sacado tu idea de la justicia. Así que el laberinto es pan comido. A ver cómo te las arreglas con esta rebanada ーdijo haciendo aparecer una bola de cristal.

Lanzó la bola al pasillo y se transformó en una máquina giratoria con pinchos y cuchillas que acababa con todo a su paso. Jareth se esfumó y llegó a su castillo sin importarle si conseguían escapar o no. Estaba muy enfadado.

Se puso a mirarlos de nuevo a través de su bola de cristal. La limpiadora los perseguía por el pasillo angosto del laberinto. No tenían más escapatoria que una puerta, pero estaba cerrada y por más que empujaban no cedía. La máquina los estaba alcanzando. Jareth se apiadó de ellos y abrió la puerta para que pudieran salvarse. Subieron por una escalera hasta un jardín y allí Sarah dijo que Hoggle era su amigo. ¿¡SU AMIGO!? ¿Ese enano era su amigo y él tenía que sufrir sus desprecios? Algo estaba cambiando en el interior de Jareth, lo que había hecho para ella ahora era por ella. La quería para él. No quería que saliera del laberinto. En seguida urdió un plan para retenerla, pero para ello tenía que separarla de Hoggle.

Al ser un cobarde bastaría con asustarle y él solito se marcharía. Y tenía el goblin ideal para eso, Ludo, el gigante invocador de piedras. Era un goblin de 3 metros de altura y pelaje naranja. Lo mandó apresar y torturar por unos soldados goblins. En cuando Hoggle oyó los lamentos de Ludo salió corriendo. El plan salía como había previsto. Estaba dispuesto a ir al encuentro de Hoggle cuando vio como Sarah ayudaba a escapar a Ludo, ¿es que acaso no le daba miedo? Una vez libre Ludo le preguntó a Sarah:

ー¿Sarah amiga?

ーSí, eso es Ludo. Sarah amiga.

¿¡AMIGA!? ¿Como era posible que se hubieran hecho amigos? Jareth no lo podía soportar, para que su plan funcionase Sarah debía estar sola, de lo contrario Hoggle no iría a su encuentro. Hizo aparecer unas puertas que los llevaron a un bosque. Una vez allí el suelo se abrió a los pies de Ludo y lo mandó al pantano del hedor eterno para que dejase de molestar. En ese bosque vivía la pandilla salvaje, una tribu de goblins de fuego lo suficientemente cansinos como para retener a Sarah y lo suficientemente molestos para asustarla tanto como para buscar la ayuda de Hoggle.

Jareth sonrió al ver a Sarah quedarse sola frente a ellos y fue en busca de Hoggle que llevaba un buen rato caminando hacia su puesto en la entrada. En eso oyó a Sarah llamarle desde lejos.

ー¡Ya voy, Sarah! ーgritó mientras cambiaba el rumbo.

ーVaya, si estás aquí ¿adonde te dirigías? ーpreguntó Jareth apareciendo de repente.

ーLa jovencita se me escurrió, pero acabo de oírla. Así que estaba dispuesto a llevarla al principio como vos me dijisteis.

ー¡Espera! Tengo un plan mejor ーle dijo mostrándole una bola de cristal. Al lanzársela se convirtió en un melocotón.

ー¿Qué es esto? No le va a hacer daño a la jovencita, ¿verdad?

ーOh, y a ti que más te da… ーle contestó Jareth altivo.

ーNo, yo no haría nada para lastimarla.

ーVamos, Burggle. Me sorprende que pierdas la cabeza por una chica ーle reprochó.

ー¡No he perdido la cabeza! ーrespondió irritado

ー¿No pensarás realmente que a una chica pueda gustarle un enano verrugoso y repulsivo como tú, verdad?

ーBueno, ella dijo que éramos…

ー¿¡Qué!? ¿Compañeros inseparables? ¿Amigos? ーJareth estaba furioso de celos ーEs mejor que le des eso o te echaré de cabeza al pantano del hedor eterno antes de que puedas pestañear.

Jareth se desvaneció y volvió al castillo junto a Toby. Juntos miraban a su hermana. Hoggle la había encontrado y habían acabado en el pantano del hedor eterno junto a Ludo. El pantano emanaba un hedor tan repugnante que era doloroso respirar. Para salir de allí tenían que cruzarlo por un puente custodiado por Sir Didimus, un diminuto goblin de medio metro de alto pero con más agallas que el resto juntos. Jareth se divertía con Toby en sus brazos viendo como el grupo desesperado imploraba a Sir Didimus que los dejara pasar, pero él le había jurado lealtad a Jareth y no se iba a doblegar. Ludo se enfrentó tan valientemente con Sir Didimus que este se hermanó con él y finalmente les dejó pasar. Pero Jareth no iba a consentirlo y decidió derribar el puente mientras Sarah pasaba. La chica se quedó colgando de una rama y rápidamente Ludo invocó a las rocas para que hicieran un paso en el pantano. Sin puente que custodiar, Sir Didimus decidió unirse al grupo de sus nuevos amigos y ayudar y proteger a Sarah con su vida.

Hoggle se acercó al pantano con la intención de tirar el melocotón en él, pero Jareth de dijo fuerte y claro:

ーYo de ti no lo haría.

Y Hoggle avergonzado se volvió a meter el melocotón en el bolsillo. Jareth estaba feliz, Hoggle era demasiado cobarde para desobedecerle. Que le diera el melocotón era solo cuestión de tiempo. Con Toby en brazos se sentía bien.

ーMira Sarah, ¿es esto lo que estás buscando? Tanto jaleo por algo tan pequeño, pero por poco tiempo. Pronto se olvidará completamente de ti, amiguito ーle dijo al niño ーEn cuanto Hoggle le entregue mi regalo. Entonces se olvidará de todo.

Poco después Jareth vio como Hoggle le daba el melocotón y esta lo mordía. Estaba embebido en una poción así que empezaría a encontrarse mareada en seguida. Jareth se asomó a la ventana y empezó a lanzarle bolas de cristal que flotaban en el aire como pompas de jabón. Proyectó imágenes en ellas de un baile. Le enseñó a Sarah la muñequita de su caja de música que daba vueltas al son de la canción que tantas veces había escuchado. Y entonces Jareth la transformó a ella en esa princesa con la que tantas veces había soñado. La metió en medio de un baile de máscaras y la observó cómo se sentía descolocada y aturdida. Jareth se divertía mareándola, pareciendo desde detrás de las máscaras y los abanicos y desapareciendo cuando Sarah iba a buscarle, hasta que la tomó en sus brazos y empezaron a bailar.

ーEstaré aquí para ti cuando tu mundo se desmorone ーLe susurró Jareth.

La idea era que Sarah se enamorara de él, pero la cosa no estaba saliendo bien porque era él el que se estaba enamorando de ella.

De pronto un reloj dio las 12 campanadas y Sarah se separó de Jareth desconcertada. Jareth ni siquiera intentó retenerla perplejo como estaba de que la poción no fuera tan efectiva como esperaba. La vio llegar al final de la sala y descubrir que, al igual que la princesa del cuento, estaba atrapada, pero no en una torre sino que estaba dentro de una enorme bola de cristal. Tomando una silla la lanzó contra el cristal, este se rompió y todo salió flotando por los aires.

Jareth estaba atónito por lo ocurrido, pero volvió a su castillo con el niño confiando en que Sarah había olvidado su objetivo para siempre.

Estaba tranquilamente jugando con Toby cuando un goblin entró precipitadamente en la sala:

ーAlteza, la chica está aquí con el monstruo, Sir Didimus y el enano que trabaja para vos.

ー¿¡Qué!?

ーSe dirigen al castillo.

ー¡Detenedla! ¡Llamad a la guardia!

Miró por la ventana y vio como el cuarteto se adentraba en la ciudad de los goblins. Sin duda conseguirían atravesarla ya que contaban con el poder de convocar a las piedras de Ludo, así que salió de la sala con Toby con la intención de esperarla en un lugar más apropiado.

Preparó una sala llena de escaleras que iban en todas las direcciones: el suelo, el techo, las paredes. Todas desafiando a la ley de la gravedad. Un laberinto dentro del laberinto. Al poco rato llegó Sarah. Iba sola, como tenía que ser. Toby estaba allí, pero por más que lo intentaba Sarah no podía alcanzarlo. Si subía una escalera, Jareth alteraba la dirección y aparecía abajo. Si iba a la derecha, Toby aparecía en el techo. Cansada, decidió saltar al vacío y en ese momento todo empezó a flotar.

Aterrizó en el suelo suavemente y ante ella, una vez más, se presentó el Rey de los Goblins, vistiendo un traje de plumas blancas.

ーDame al niño.

ーSarah, cuidado. He sido generoso hasta ahora, pero puedo ser cruel.

ー¿Generoso? ¿Qué has hecho que sea generoso?

ー¡TODO! Todo lo que tú quisiste que hiciera. Pediste que me llevara al niño y me lo llevé. Tú te agachaste ante mí y yo estuve aterrador. He cambiado el orden del tiempo. He vuelto el mundo del revés. Y todo lo he hecho por ti. Estoy agotado de vivir según lo que tú esperabas de mí. ¿No es eso generosidad?

ーPor increíbles peligros e innumerables fatigas me he abierto camino más allá de la ciudad de los Goblins para recuperar al niño que me has robado ーSarah empezó a recitar las líneas de su libro ーPorque mi voluntad es tan fuerte como la tuya y mi reino…

ー¡Basta! Espera. Te estoy ofreciendo tus sueños ーdijo Jareth mostrando una bola de cristal.

ーY mi reino igual de grande ーcontinuó Sarah.

ーTe pido tan poco. Deja solo que te gobierne y podrás tener todo lo que quieras. Solo témeme, ámame, haz lo que te digo y yo seré tu esclavo.

ー¡NO TIENES PODER SOBRE MÍ! ーdijo Sarah justo cuando el reloj daba las 13.

Todo se desvaneció. Jareth volvió a transformarse en una lechuza y Sarah apareció en su casa cuando un reloj daba la medianoche.

Fue a ver a su hermano que dormía tranquilamente en su cunita. Sarah le puso a Lanzelot en la cuna con él y le dio un beso.

Se fue a su cuarto y sentada frente al espejo vio reflejados a sus amigos de aventuras.

ーAdiós, Sarah ーdijo Ludo.

ーY recuerda, bella doncella ーprosiguió Sir Didimus ーsi nos necesitaras.

ーSí, si nos necesitaras ーañadió Hoggle ーpor el motivo que fuese.

ーTe necesito, Hoogle ーrespondió Sarah.

ー¿Me necesitas?

ーSí. No sé porqué, pero en algunos momentos de mi vida y sin ninguna razón especial, te necesitaré. Os necesitaré a todos.

Jareth la miraba desde un árbol, en el mundo de los espíritus había encontrado los amigos que no pudo hacer en el mundo humano. Él había sido el villano y como tal su destino era perder a la chica. No podía quedarse con ella, ni siquiera ser su amigo, pero se merecía ser feliz con los amigos que ella había elegido. Así que concediéndole el poder de invocarlos cuando los necesitara se marchó volando para no regresar.

OrigiReto 2020, Julio: Jareth (parte II)

Este relato es la segunda parte de Jareth I, el relato del mes de junio.

Lo podéis leer en este link:

https://supeingoreson.wordpress.com/2020/06/27/origireto-2020-junio-jareth-parte-i/

“It’s only forever, not long at all”

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Se puso a mirarlos de nuevo a través de su bola de cristal. La limpiadora los perseguía por el pasillo angosto del laberinto. No tenían más escapatoria que una puerta, pero estaba cerrada y por más que empujaban no cedía. La máquina los estaba alcanzando. Jareth se apiadó de ellos y abrió la puerta para que pudieran salvarse. Subieron por una escalera hasta un jardín y allí Sarah dijo que Hoggle era su amigo. ¿¡SU AMIGO!? ¿Ese enano era su amigo y él tenía que sufrir sus desprecios? Algo estaba cambiando en el interior de Jareth, lo que había hecho para ella ahora era por ella. La quería para él. No quería que saliera del laberinto. En seguida urdió un plan para retenerla, pero para ello tenía que separarla de Hoggle.

Al ser un cobarde bastaría con asustarle y él solito se marcharía. Y tenía el goblin ideal para eso, Ludo, el gigante invocador de piedras. Era un goblin de 3 metros de altura y pelaje naranja. Lo mandó apresar y torturar por unos soldados goblins. En cuando Hoggle oyó los lamentos de Ludo salió corriendo. El plan salía como había previsto. Estaba dispuesto a ir al encuentro de Hoggle cuando vio como Sarah ayudaba a escapar a Ludo, ¿es que acaso no le daba miedo? Una vez libre Ludo le preguntó a Sarah:

ー¿Sarah amiga?

ーSí, eso es Ludo. Sarah amiga.

¿¡AMIGA!? ¿Como era posible que se hubieran hecho amigos? Jareth no lo podía soportar, para que su plan funcionase Sarah debía estar sola, de lo contrario Hoggle no iría a su encuentro. Hizo aparecer unas puertas que los llevaron a un bosque. Una vez allí el suelo se abrió a los pies de Ludo y lo mandó al pantano del hedor eterno para que dejase de molestar. En ese bosque vivía la pandilla salvaje, una tribu de goblins de fuego lo suficientemente cansinos como para retener a Sarah y lo suficientemente molestos para asustarla tanto como para buscar la ayuda de Hoggle.

Jareth sonrió al ver a Sarah quedarse sola frente a ellos y fue en busca de Hoggle que llevaba un buen rato caminando hacia su puesto en la entrada. En eso oyó a Sarah llamarle desde lejos.

ー¡Ya voy, Sarah! ーgritó mientras cambiaba el rumbo.

ーVaya, si estás aquí ¿adonde te dirigías? ーpreguntó Jareth apareciendo de repente.

ーLa jovencita se me escurrió, pero acabo de oírla. Así que estaba dispuesto a llevarla al principio como vos me dijisteis.

ー¡Espera! Tengo un plan mejor ーle dijo mostrándole una bola de cristal. Al lanzársela se convirtió en un melocotón.

ー¿Qué es esto? No le va a hacer daño a la jovencita, ¿verdad?

ーOh, y a ti que más te da… ーle contestó Jareth altivo.

ーNo, yo no haría nada para lastimarla.

ーVamos, Burggle. Me sorprende que pierdas la cabeza por una chica ーle reprochó.

ー¡No he perdido la cabeza! ーrespondió irritado

ー¿No pensarás realmente que a una chica pueda gustarle un enano verrugoso y repulsivo como tú, verdad?

ーBueno, ella dijo que éramos…

ー¿¡Qué!? ¿Compañeros inseparables? ¿Amigos? ーJareth estaba furioso de celos ーEs mejor que le des eso o te echaré de cabeza al pantano del hedor eterno antes de que puedas pestañear.

Jareth se desvaneció y volvió al castillo junto a Toby. Juntos miraban a su hermana. Hoggle la había encontrado y habían acabado en el pantano del hedor eterno junto a Ludo. El pantano emanaba un hedor tan repugnante que era doloroso respirar. Para salir de allí tenían que cruzarlo por un puente custodiado por Sir Didimus, un diminuto goblin de medio metro de alto pero con más agallas que el resto juntos. Jareth se divertía con Toby en sus brazos viendo como el grupo desesperado imploraba a Sir Didimus que los dejara pasar, pero él le había jurado lealtad a Jareth y no se iba a doblegar. Ludo se enfrentó tan valientemente con Sir Didimus que este se hermanó con él y finalmente les dejó pasar. Pero Jareth no iba a consentirlo y decidió derribar el puente mientras Sarah pasaba. La chica se quedó colgando de una rama y rápidamente Ludo invocó a las rocas para que hicieran un paso en el pantano. Sin puente que custodiar, Sir Didimus decidió unirse al grupo de sus nuevos amigos y ayudar y proteger a Sarah con su vida.

Hoggle se acercó al pantano con la intención de tirar el melocotón en él, pero Jareth de dijo fuerte y claro:

ーYo de ti no lo haría.

Y Hoggle avergonzado se volvió a meter el melocotón en el bolsillo. Jareth estaba feliz, Hoggle era demasiado cobarde para desobedecerle. Que le diera el melocotón era solo cuestión de tiempo. Con Toby en brazos se sentía bien.

ーMira Sarah, ¿es esto lo que estás buscando? Tanto jaleo por algo tan pequeño, pero por poco tiempo. Pronto se olvidará completamente de ti, amiguito ーle dijo al niño ーEn cuanto Hoggle le entregue mi regalo. Entonces se olvidará de todo.

Poco después Jareth vio como Hoggle le daba el melocotón y esta lo mordía. Estaba embebido en una poción así que empezaría a encontrarse mareada en seguida. Jareth se asomó a la ventana y empezó a lanzarle bolas de cristal que flotaban en el aire como pompas de jabón. Proyectó imágenes en ellas de un baile. Le enseñó a Sarah la muñequita de su caja de música que daba vueltas al son de la canción que tantas veces había escuchado. Y entonces Jareth la transformó a ella en esa princesa con la que tantas veces había soñado. La metió en medio de un baile de máscaras y la observó cómo se sentía descolocada y aturdida. Jareth se divertía mareándola, pareciendo desde detrás de las máscaras y los abanicos y desapareciendo cuando Sarah iba a buscarle, hasta que la tomó en sus brazos y empezaron a bailar.

ーEstaré aquí para ti cuando tu mundo se desmorone ーLe susurró Jareth.

La idea era que Sarah se enamorara de él, pero la cosa no estaba saliendo bien porque era él el que se estaba enamorando de ella.

De pronto un reloj dio las 12 campanadas y Sarah se separó de Jareth desconcertada. Jareth ni siquiera intentó retenerla perplejo como estaba de que la poción no fuera tan efectiva como esperaba. La vio llegar al final de la sala y descubrir que, al igual que la princesa del cuento, estaba atrapada, pero no en una torre sino que estaba dentro de una enorme bola de cristal. Tomando una silla la lanzó contra el cristal, este se rompió y todo salió flotando por los aires.

Jareth estaba atónito por lo ocurrido, pero volvió a su castillo con el niño confiando en que Sarah había olvidado su objetivo para siempre.

Estaba tranquilamente jugando con Toby cuando un goblin entró precipitadamente en la sala:

ーAlteza, la chica está aquí con el monstruo, Sir Didimus y el enano que trabaja para vos.

ー¿¡Qué!?

ーSe dirigen al castillo.

ー¡Detenedla! ¡Llamad a la guardia!

Miró por la ventana y vio como el cuarteto se adentraba en la ciudad de los goblins. Sin duda conseguirían atravesarla ya que contaban con el poder de convocar a las piedras de Ludo, así que salió de la sala con Toby con la intención de esperarla en un lugar más apropiado.

Preparó una sala llena de escaleras que iban en todas las direcciones: el suelo, el techo, las paredes. Todas desafiando a la ley de la gravedad. Un laberinto dentro del laberinto. Al poco rato llegó Sarah. Iba sola, como tenía que ser. Toby estaba allí, pero por más que lo intentaba Sarah no podía alcanzarlo. Si subía una escalera, Jareth alteraba la dirección y aparecía abajo. Si iba a la derecha, Toby aparecía en el techo. Cansada, decidió saltar al vacío y en ese momento todo empezó a flotar.

Aterrizó en el suelo suavemente y ante ella, una vez más, se presentó el Rey de los Goblins, vistiendo un traje de plumas blancas.

ーDame al niño.

ーSarah, cuidado. He sido generoso hasta ahora, pero puedo ser cruel.

ー¿Generoso? ¿Qué has hecho que sea generoso?

ー¡TODO! Todo lo que tú quisiste que hiciera. Pediste que me llevara al niño y me lo llevé. Tú te agachaste ante mí y yo estuve aterrador. He cambiado el orden del tiempo. He vuelto el mundo del revés. Y todo lo he hecho por ti. Estoy agotado de vivir según lo que tú esperabas de mí. ¿No es eso generosidad?

ーPor increíbles peligros e innumerables fatigas me he abierto camino más allá de la ciudad de los Goblins para recuperar al niño que me has robado ーSarah empezó a recitar las líneas de su libro ーPorque mi voluntad es tan fuerte como la tuya y mi reino…

ー¡Basta! Espera. Te estoy ofreciendo tus sueños ーdijo Jareth mostrando una bola de cristal.

ーY mi reino igual de grande ーcontinuó Sarah.

ーTe pido tan poco. Deja solo que te gobierne y podrás tener todo lo que quieras. Solo témeme, ámame, haz lo que te digo y yo seré tu esclavo.

ー¡NO TIENES PODER SOBRE MÍ! ーdijo Sarah justo cuando el reloj daba las 13.

Todo se desvaneció. Jareth volvió a transformarse en una lechuza y Sarah apareció en su casa cuando un reloj daba la medianoche.

Fue a ver a su hermano que dormía tranquilamente en su cunita. Sarah le puso a Lanzelot en la cuna con él y le dio un beso.

Se fue a su cuarto y sentada frente al espejo vio reflejados a sus amigos de aventuras.

ーAdiós, Sarah ーdijo Ludo.

ーY recuerda, bella doncella ーprosiguió Sir Didimus ーsi nos necesitaras.

ーSí, si nos necesitaras ーañadió Hoggle ーpor el motivo que fuese.

ーTe necesito, Hoogle ーrespondió Sarah.

ー¿Me necesitas?

ーSí. No sé porqué, pero en algunos momentos de mi vida y sin ninguna razón especial, te necesitaré. Os necesitaré a todos.

Jareth la miraba desde un árbol, en el mundo de los espíritus había encontrado los amigos que no pudo hacer en el mundo humano. Él había sido el villano y como tal su destino era perder a la chica. No podía quedarse con ella, ni siquiera ser su amigo, pero se merecía ser feliz con los amigos que ella había elegido. Así que concediéndole el poder de invocarlos cuando los necesitara se marchó volando para no regresar.

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“Nothing never hurts again”

Este relato forma parte del Origireto2020 organizado por Katty y Stiby:

https://plumakatty.blogspot.com/2019/12/origireto-creativo-2020-reto-juego-de.html?m=1

https://nosoyadictaaloslibros.blogspot.com/2019/12/reto-de-escritura-2020-origireto.html?m=1

Objetivo mensual: 4.- un relato sobre una amistad infinita.

Objetivo secundario: B.- Rapunzel

Criaturas del camino: I.- Espíritus

Objetos ocultos: 17.- poción y 19.- canción.

Objetivo personal: ganar 10 op cada mes.

Objetivo personal secreto: que cada relato tenga un estilo completamente diferente: retelling de fantasía.

Salvavidas: 30/60

Bendiciones: 6/12

Ardillita previsora: 14/24

Giratiempo: 3/3

Docemiles: 3/3: 1720 palabras

Molarmola:2/4

Doble dragón: 1/2