OrigiReto 2020, Agosto: El Pequeño Frankie Mear (parte I): La Ciudad Sufragista

Era demasiado tarde para que un niño estuviera despierto aún, pero ahí estaba el pequeño Frankie, sentado a la mesa sin separar la vista de su madre, que estaba en la ventana mirando por detrás de un visillo.

ーMadre, tengo hambre ーle dijo en un susurro.

ーYa lo sé, mi vida, pero si cenamos sin tu padre se pondrá hecho una furia.

El pequeño bajó la cabeza con una expresión de tristeza. Estaba convencido de que otra vez se iría a la cama sin cenar, pero lo prefería a ser descubierto a mitad de cena y recibir una paliza por parte de su padre.

ーToma ーle dijo su madre acercándole un trozo de pan.

Los ojos de Frankie se iluminaron y empezó a comerse el pan rápidamente. En eso se oyeron unos suaves golpes en la puerta. El niño se quedó paralizado sin atreverse a seguir masticando.

ーNo puede ser tu padre, si hubiera perdido la llave otra vez llamaría con furia ーle tranquilizó su madre.

Al otro lado de la puerta estaba el oficial Williamson, un policía alto y corpulento de la comisaría del pueblo.

ーBuenas noches, Sra. Mear. Siento molestarla tan tarde, pero es su marido.

ー¿Qué ha hecho esta vez? ーdijo la mujer con desgana.

ーEs un asunto serio. Verá, por lo que nos han dicho los testigos estaba bebiendo mientras caminaba y un chiquillo que estaba jugando en la calle le derribó la botella de un balonazo, su marido se puso furioso y aunque los testigos consiguieron reducirle…

ー¿Qué le ha pasado al chico? ーpreguntó Jean Mear temiéndose lo peor.

ーHa muerto, Señora. Y seguramente su marido sea condenado a muerte por ello.

La Sra. Mear se cubrió la boca con las manos y las lágrimas le recorrieron las mejillas.

ーNo llore, Sra. Mear ーintentó consolarla el oficial ーtal vez si contrata un buen abogado puede conseguir que no lo condenen a muerte.

ー¡AL INFIERNO CON ÉL! ーgritó la Sra. Mear ー¡QUE LO CUELGUEN DEL ÁRBOL MÁS ALTO! Ese desgraciado se merece todo lo malo que le pase. ¡Pobre criatura! Esto se podría haber evitado y usted lo sabe. Hace un par de años cuando casi deja ciego a mi hijo y a mi casi me mata, ¿que hizo usted? ¿Recuerda lo que me dijo? ーla Sra. Mear estaba fuera de sí.

ーSeñora, yo… ーtitubeó el oficial.

ーMe dijo “las cosas de casa se resuelven en casa”, “no puede denunciar a su marido, ¿que clase de esposa es usted?” “Si su marido la maltrata algo habrá hecho” ーdijo imitando la voz del oficial ーY ahora mire dónde estamos. De niñas nos venden el cuento del caballero andante que rescata a la princesa del malvado dragón, pero cuando en el macabro sorteo del destino te toca vivir con un dragón borracho y violento ¿dónde está nuestro caballero? Esa mala bestia ha matado a un chiquillo inocente y todo por SU culpa, por no detenerlo a tiempo.

ーNo le consiento ese tono conmigo ーel oficial estaba rojo de ira ーsolo he venido a informarle de la situación. Buenas noches.

Y diciendo eso salió de la casa dando un portazo.

Condenaron al padre de Frankie y el pueblo condenó también a su familia. La madre del chico tuvo que malvender la casa y se mudaron a las afueras de Londres, a un barrio industrial donde ella encontró trabajo como limpiadora en una fábrica que contrató al pequeño Frankie 4 años después, cuando apenas tenía 13 años. Vivían en la misma fábrica, en unas chozas habilitadas para los empleados.

Tenían una vida tranquila. Frankie iba de casa al trabajo y del trabajo a casa. No tenía amigos. Era una persona retraída y con una autoestima prácticamente inexistente, consecuencia, sin duda, de los abusos recibidos de niño. No se relacionaba con nadie porque pensaba que cualquier cosa que tuviera que decir no iba a ser de su interés. No se consideraba inteligente y jamás se atrevió a mirar a ninguna chica, puesto que ¿quién iba a sentir jamás atracción por él?

El pequeño Frankie creció y se convirtió en un hombre de menuda estatura. Su pelo rubio cobrizo era tan grueso y tieso que le daba la apariencia de paja. La nariz la tenía torcida debido a las veces que su padre se la había partido. Pero lo más curioso de su aspecto eran los ojos. Su ojo derecho era azul pálido mientras que el izquierdo a primera vista parecía oscuro porque, aunque era del mismo color que el derecho, un golpe propinado por su padre hizo que la pupila se quedara en una dilatación permanente.

Hacía ya 6 años que trabajaba como recadero en la fábrica. Aquella tarde llegó a casa como de costumbre y vio que su madre se estaba arreglando para salir.

ー¿Se marcha, madre?

ーSí, Frankie. Tienes la cena en la cocina, caliéntatela cuando tengas hambre, yo no vendré a cenar.

ー¿A dónde va?

ーA una reunión de la Unión Social y Política de las Mujeres.

Frankie vio encima de la mesa unos panfletos de dicha unión.

ー¿Dónde ha encontrado esto?

ーMe lo ha dado Emily, ella también viene. Es un grupo de mujeres que quieren que formemos parte de la política y podamos votar.

ー¿Es tan importante para usted? Si quiere puedo votar en su nombre cuando tenga 21 años, total, a mi la política no me interesa.

ーPues debería. Los que gobiernan deciden el futuro de la nación y las mujeres somos las grandes olvidadas. Las leyes no nos protegen y hasta que no formemos parte de ese mundo las leyes seguirán hechas por y para los hombres. ¿Ya has olvidado lo que sufrimos con tu padre?

No, Frankie no podía olvidar esos años de torturas y palizas.

ーNo, madre ーdijo con un susurro.

ーSi una ley nos hubiera protegido para poder alejarnos de esa mala bestia las cosas habrían sido diferentes.

Frankie agachó la cabeza.

ーRecuerda que tú no hiciste nunca nada malo y que nunca fue culpa tuya.

Dandole un beso en la frente salió por la puerta.

Jean Mear empezó a contarle a su hijo todas las noches lo que planeaban las mujeres de la unión. Frankie la escuchaba en silencio, orgulloso de tener una madre tan valiente y decidida.

Las mujeres lideradas por Emmeline Pankhurst fueron volviéndose más y más violentas: provocaban incendios, rompían escaparates… a Frankie le daba mucho miedo que su madre pudiera meterse en problemas, pero nunca tuvo el valor de decírselo.

Así pasaron 10 años, las mujeres protestaban en la ciudad sufragista por una justicia que les era denegada y eso las encolerizaba más.

Un grupo de mujeres de la unión no comulgaban con los ataques violentos del grupo y en 1913 decidieron separarse y montar un grupo con más limitaciones, pero perfectamente legal. Entre ellas estaba la madre de Frankie.

Cuando la gran guerra estalló las sufragistas dieron tregua al gobierno y decidieron ayudar a Inglaterra contra el peligro alemán.

Aunque el pequeño Frankie fue llamado a filas fue rechazado por su ceguera parcial, así que siguió trabajando en la fábrica como de costumbre.

Una tarde de nieve volvió a casa y se encontró a su madre con una amiga.

ーHola, cariño, ¿como ha ido el día? ¿Recuerdas a Emily?

ーSí, ¿como está usted?

ーMuy bien, gracias ーdijo haciendo una mueca de disgusto al ver a Frankie.

ーLo que te estaba diciendo, Emily…

ー¿Qué hace tu hijo aquí? Aún es joven, ¿que años tiene?

ー29, ¿por qué?

ーPorque debería estar luchando en el frente. Desde la unión estamos alentando a los jóvenes a ir a luchar al frente, sus trabajos lo pueden hacer las mujeres perfectamente, ¿como es que no lo han llamado?

ーLo hicieron, pero Frankie sufre de ceguera parcial, por eso lo rechazaron. Esto es de lo que estaba hablando. Mi hijo está ciego porque su padre le tiró un cenicero en el ojo. Yo casi muero más de una vez por palizas suyas. Mi vida ha tenido demasiada violencia como para añadir más. Por eso me separé de la unión. Espero que podamos solucionar con palabras esta situación.

ー¡HECHOS, NO PALABRAS! ーgritó Emily ー¿sabes lo que hemos sufrido las que hemos sido apresadas? Insultos, vejaciones, escasez de comida, palizas, torturas. Nos han incomunicado durante varios días sin luz ni sonido, ¿y tú crees que con palabras bonitas se puede solucionar esto? No seas ingenua.

Frankie las oía en silencio sintiendo que sobraba, pero no solo en esa casa sino en el mundo.

En 1918 cuando las bajas eran tan altas fue llamado de nuevo a filas y, esta vez, aceptado.

Su madre lo despidió con lágrimas en los ojos con la certeza de que no lo volvería a ver y en el fondo Frankie pensaba lo mismo.

Así nuestro pequeño Frankie se hizo soldado. Lo metieron en una trinchera y le dieron un fusil. Él jamás había tenido un arma en las manos, ni siquiera se había peleado con nadie.

ーEres nuevo ¿verdad? ーle dijo un soldado que se acercó a él ofreciéndole la mano ーmi nombre es David Jones.

ーFrankie Mear ーrespondió Frankie con un susurro.

ーVen conmigo te enseñaré cómo funciona todo esto.

Jones le enseñó la trinchera, le presentó a sus amigos. Era un hombre alto, bastante guapo y tremendamente simpático. Se llevaba bien con todos y procuraba sonreír a pesar del infierno que estaban viviendo. Frankie por primera vez sentía que podía tener un amigo.

ーSoy de Londres, ¿y tú?

ーTambién.

ー¡Pues entonces bienvenido a los London boys team!Trabajaba en el teatro de la opera como carpintero ¿has ido alguna vez? ーFrankie negó con la cabeza ーOh, es fantástico y las óperas son una maravilla. Me las sé todas de tanto oírlas. Me oirás cantarlas por aquí para animar el ambiente que siempre está decaído. Ahora mi trabajo lo hace mi Janine, mira, esta es ーdijo sacándose una fotografía del bolsillo. Era el retrato de una mujer preciosa, la más bonita que Frankie había visto nunca ーes mi prometida, nos casaremos cuando acabe este infierno.

ーEs muy guapa. ¿Y dices que hace tu trabajo?

ーSí, no solo es guapa, es lista y fuerte. Se presentó voluntaria para sustituirme como hicieron muchas de la unión.

ー¿La unión de Social y Política de las Mujeres? Mi madre también formaba parte.

ーBueno, aquí es donde te acomodaremos, pequeño Mear ーle dijo mostrándole una litera llena de arena.

ーDavid, ¿que es lo que tengo que hacer exactamente?

ーSolo tienes que ganar ーle dijo Jones con una sonrisa.

La guerra era tremendamente cruel. Las balas silbaban por encima de sus cabezas a todas horas. Los compañeros caían uno detrás de otro. Frankie pensaba que su corta estatura lo estaba protegiendo de alguna manera. Pero al mismo tiempo de ser la experiencia más horrible del mundo, también era la más agradable. Jones se preocupaba por él de verdad, se interesaba por su vida, y lo que más le llamaba la atención a Frankie, le interesaba su opinión.

Por las noches Frankie añoraba estar en casa. Las tardes que pasaba hablando con su madre. La única persona en el mundo que le había querido. Se preguntaba si estaría bien, si soportaría la muerte de su único hijo, aunque fuera tan inútil como él. La imaginaba de rodillas delante de una tumba llorando. Le gustaría verla de nuevo, pero le parecía que la guerra duraría eternamente. Las horas parecían días y los días parecían años. El tiempo era extraño.

Pero el destino de Frankie era dejar de ser soldado pronto. Una granada lanzada al interior de la trinchera en un ataque hizo que varios proyectiles alcanzaran su pierna y fue llevado a un hospital de campaña. A la altura del tobillo empezó a gangrenarse y, cortando por lo sano, le amputaron la pierna por debajo de la rodilla. Se había quedado cojo, pero pensó que al menos podía volver a casa.

Estando en el hospital recibió un telegrama diciéndole que su madre había fallecido de gripe española y Frankie se dio cuenta de que estaba solo en el mundo.

Continuará….

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Este relato forma parte del Origireto2020 organizado por Katty y Stiby:

https://plumakatty.blogspot.com/2019/12/origireto-creativo-2020-reto-juego-de.html?m=1

https://nosoyadictaaloslibros.blogspot.com/2019/12/reto-de-escritura-2020-origireto.html?m=1

Objetivo mensual: 11.- suceso revolucionario feminista.

Objetivo secundario: D.- San Jordi

Criaturas del camino: X.- Dragones

Objetos ocultos: 10.- Arena y 13.- Nieve

Objetivo personal: ganar 10 op cada mes.

Objetivo personal secreto: que cada relato tenga un estilo completamente diferente.

Salvavidas: 49/60

Bendiciones: 7/12

Ardillita previsora: 16/24

Docemiles: 3/3: 2016 palabras

Molarmola:3/4

Triada: 2/3: personas maltratadas.

Sororidad: 2/2

Inconformista: las sufragistas y el trato a las mujeres maltratadas.