OrigiReto 2020, Septiembre: el pequeño Frankie Mear, parte 2: el pequeño bombardero.

Este relato es la continuación del anterior:

https://supeingoreson.wordpress.com/2020/08/13/origireto-2020-agosto-el-pequeno-frankie-mear-parte-i-la-ciudad-sufragista/

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A los pocos días la guerra había terminado.

Frankie volvió a casa, pero en la fábrica le dijeron que cojo no les servía. Así que recogió las pocas cosas que tenía y se instaló en una pensión. Salió a la calle rumbo al teatro de la ópera.

Cuando llegó y preguntó por Jones le dijeron que no había vuelto del campo de batalla. Una bala le había alcanzado y había apagado sus risas para siempre.

Frankie dio las gracias por la información y se dirigió al cementerio. Antes de entrar compró dos ramilletes de flores. La primera tumba que visitó fue la de Jones.

ーMuchas gracias por todo, Jones ーle dijo apoyándose en la tumba ーEs tan injusto que tú estés aquí y yo no. Lo siento tanto. Si pudiera me cambiaría por ti. Has sido mi único amigo. Siempre te recordaré.

Tomó sus muletas y se encaminó hacia la tumba de su madre. Al leer su nombre escrito en la tumba se derrumbó. Se tiró al suelo y abrazándose a la tumba comenzó a llorar.

ー¿Por qué, madre? Cuando nos despedimos supe que no la volvería a ver, pero pensaba que sería yo el que acabaría en una tumba, no usted. La echo mucho de menos.

Frankie se quedó un rato más junto a la tumba llorando en silencio. Cuando empezó a anochecer se levantó con bastante dificultad y volvió a la pensión.

Al día siguiente decidió mudarse al sur. Se instaló en una pequeña ciudad costera y alquiló una habitación.

Si la guerra lo había hecho soldado, la paz lo había convertido en un perdedor. No tenía hogar, ni familia, ni amigos. Los días se le hacían eternos y las noches insufribles. En cuanto cerraba los ojos volvía al infierno de la guerra. Se despertaba agitado pensando que aún estaba en el campo de batalla. Para alejar esos pensamientos se pasaba las tardes en un pequeño cine que proyectaba las mismas películas una y otra vez. Y para poder dormir por las noches se gastaba su pensión en alcohol.

Así pasaron 5 largos y solitarios años.

Una tarde que se dirigía al cine se le antojó un helado. Mientras se lo comía sentía que le estaban observando. Al girarse descubrió cuatro ojos brillantes que miraban fijamente el helado de su mano. Eran una niña y un niño de pelo rubio oscuro. Llevaban ropa bastante usada que les quedaba demasiado holgada. Frankie se metió la mano en el bolsillo y sacó dos monedas.

ーTomad, id a compraros unos helados.

A los niños les brillaban los ojos de alegría. Con un sonoro “gracias, señor” las tomaron y salieron corriendo a comprarse los helado.

Frankie siguió comiéndose su helado mirando al suelo cuando algo totalmente inesperado para él sucedió. Los niños regresaron con un helado cada uno. Al llegar al banco se sentaron a su lado. Él no salía de su asombro.

ーMe llamo Tom ーdijo el niño sentado ーella es mi hermana Hermione.

ーEncantado, yo me llamo Frankie Mear.

ー¿Por qué no tienes pierna? Pareces un flamenco ーcontinuó el niño.

ーLa perdí en la guerra.

ーPadre también fue a la guerra, pero no volvió ーdijo la niña.

ー¿La guerra da más miedo que los wendigos? ーpreguntó Tom.

ーMucho más ーrió Frankie al oír la pregunta.

ーNo puede ser ーdijo Hermione ーsi son unos monstruos espantosos y súper asquerosos.

ーPero la guerra ha matado a más gente que los wendigos.

ーMadre también murió. De gripe española. Por eso nosotros vivimos en el orfanato.

ーLo siento mucho.

ーÉramos muy pequeños ーcontinuó Hermione ーapenas nos acordamos de ellos.

ー¿Como es que estáis solos por la calle?

ーComo han muerto tantos por la guerra y la gripe muchos niños vivimos allí así que no les importa si nos vamos a jugar fuera.

ー¿No estudiáis?

ーUn poco. Los que queremos. Nosotros ya sabemos leer y sumar ーdijo Tom.

ーYo estudio mucho porque quiero ser maestra y enseñar a otros niños.

ーYo quiero ir a la Luna.

ー¿Quieres ir a la Luna ? ーpreguntó Frankie extrañado.

ーSí, y a Marte. Marte es un planeta que es rojo y ahí viven marcianos que tienen una máquina salvadora que nos salvará a todos y no habrá más guerras.

ー¡Que interesante!

ーNo le hagas caso, es todo mentira. Es una rareza espacial que se le ha ocurrido, pero yo no creo que haya vida en Marte.

ーOíd, ¿os apetecen unos toffes?

ー¡SÍ! ーgritaron los niños a coro.

Al caminar hacia el quiosco se dio cuenta de lo delgados que estaban los niños. Cuando les hubo comprado los caramelos les dijo:

ーTengo hambre. Había pensado en comprarme un bocadillo, ¿os apetece uno?

Ambos asintieron con la cabeza ya que tenían la boca llena de dulces.

Fueron a una taberna. Frankie les compró un bocadillo de roast beef y una limonada que devoraron rápidamente.

Al salir empezaba a oscurecer y se despidieron diciendo que al día siguiente se volverían a encontrar en el mismo parque.

Esa noche Frankie no bebió. Se fue a dormir con una sonrisa en la cara pensando en todas las ideas locas que le había contado Tom y en como su hermana mayor se las rebatía diciendo que no eran más que tonterías. Se notaba que se querían mucho.

A la mañana siguiente fue a la librería y compró un libro de astronomía, cuadernos de lectura y escritura, una pizarrita, unas cajas de tizas y una ilustración del sistema solar.

Nada más comer se fue al parque y cuando llegaron los niños les dio los regalos que les había comprado.

Tom cogió una tiza de la caja y dibujó una rayuela en el suelo. Luego buscó una piedra y le dijo a Frankie:

ー¿Jugamos? En este juego tienes ventaja.

Frankie soltó una carcajada y se levantó del banco. Estuvieron jugando un buen rato y luego fueron a comer algo a la tarberna.

Así pasaron varios meses. Todas las tardes los niños iban a jugar con Frankie y él les invitaba a comer y les hacía regalos.

Cuando llegó el frío Frankie vio que sus abrigos estaban raídos. Les dijo que les iba a comprar un abrigo a cada uno y se encaminaron a la tienda de ropa. A medio camino pasaron por una juguetería y Hermione se quedó mirando una muñeca que tenían en el escaparate. Frankie se acercó a mirarla y silbó al ver el precio. Hermione le miró con una triste sonrisa y siguió caminando.

Llegaron a la tienda y les compró los abrigos nuevos. Al salir a la calle Hermione le preguntó:

ーOye, Frankie, he estado pensando mucho y ¿por qué no nos adoptas?

ーNo puede ser. No tengo casa, cobro una pensión demasiado pequeña, estoy lisiado y medio ciego. No creo que me consideren capacitado para hacerme cargo de dos niños. Puedo ser vuestro tío Frankie y estaré aquí para lo que necesitéis. Toma ーle dijo quitándose un colgante del cuello ーes mi placa de la guerra, así será como si estuviera siempre con vosotros.

Hermione se la puso alrededor del cuello dándole las gracias con una sonrisa.

La tarde de Navidad Frankie les estaba esperando en el mismo banco de siempre. Les había traído una cesta con mandarinas, bocadillos, galletas de jengibre y toffees.

Se pusieron a comer en el banco y Tom le contaba que esa mañana les habían regalado una mandarina a cada uno y unos calcetines. Frankie le dijo a Tom que mirara detrás de un arbusto y este encontró dos regalos con sus nombres. Tom lo abrió sin preguntar y encontró un coche de hojalata de cuerda. Hermione le dio las gracias antes de abrirlo y soltó un grito de sorpresa al encontrar dentro la muñeca que había visto en la juguetería. La niña se puso a llorar de felicidad y Frankie pensó que jamás había habido un dinero mejor gastado que el que había empleado en comprarla.

Las estaciones pasaron dos veces. Los niños habían ganado peso. Eran un rayo de luz en la ya no tan solitaria vida de Frankie.

Una tarde tras despedirse de ellos dos caballeros se le acercaron preguntándole su nombre.

ーSr. Mear, ¿Qué hace con los niños? Hace días que lo observamos, ¿es algún tipo de juego pervertido? ¿Qué les pide a cambio de los obsequios?

ーNada, solo me preocupo por ellos porque están tan solos como yo. Solo quiero ayudarlos.

ーMire, caballero, por llamarlo de alguna forma, deje en paz a los niños. Lárguese de la ciudad y no los vuelva a ver más.

ーPero, si yo no les hago nada malo.

ーMira, por aquí viene Peter, ¡Peter, acércate!

Peter era un oficial de policía que se acercó al oír su nombre.

ー¿Que sucede, Bob?

ーEste pervertido está acosando a los huérfanos.

ーNo, le repito que yo no les hago nada malo, solo cuido de ellos.

ーSí, ya hemos tenido gentuza como tú antes. Lárgate de esta ciudad o te llevaremos ante el juez.

Frankie volvió a la pensión y empaquetó las pocas cosas que tenía en su bolsa de viaje, tomó un sobre grande y puso en él algo de dinero, una carta para la directora del orfanato y una carta para Hermione donde le explicaba que se tenía que marchar, pero que cuidaría de ellos desde lejos. A la directora le dijo que ese dinero era para los hermanos de parte de su tío, que por favor se lo diera cuando dejaran el orfanato.

Las lágrimas corrían por sus mejillas cuando tomó el tren. Fue cambiando de estación en estación hasta que se cansó de viajar. Se instaló en un pueblo cualquiera del norte. Alquiló una habitación en una pequeña pensión y le dio la bienvenida de nuevo a la soledad.

A la mañana siguiente pasó por delante de una librería y vio en el escaparate un libro de cuentos de los hermanos Grimm. Mostraba una ilustración de Hansel y Gretel que le recordaba mucho a sus pequeños amigos. Sin pensarlo dos veces entró y lo compró.

Se pasaba los días leyéndolo. Gastaba lo justo y ahorraba todo lo que podía para mandárselo una vez al mes a los hermanos.

De tanto leer los cuentos empezó a escribir los suyos propios y más adelante empezó a ilustrarlos también. Nunca se los enseñaba a nadie, pero los escribía porque así sentía que no estaba tan solo.

Los años pasaron y empezó una nueva guerra.

Sus fantasmas del frente amenazaron con volver, pero Frankie los mantuvo al margen pensando en los buenos momentos vividos en el sur.

Esa guerra tan espantosa también pasó y como Frankie ya no tenía a nadie, no tuvo que llorar por nadie.

Un par de años después estaba en su habitación escribiendo como de costumbre cuando llamaron a su puerta. Abrió y encontró a una mujer que esbozó una sonrisa al verle. Era una mujer de unos treinta y tantos, rubia y con los ojos brillantes. De la mano iba una niña de unos cinco años que abrazaba a una muñeca. Cuando Frankie las vio una lagrima recorrió su mejilla derecha.

ーCuanto tiempo, tío Frankie.

Frankie no pudo contenerse y la abrazó con fuerza.

ー¿Donde está Tom?

ーTom ya no está con nosotros, al final era cierto que la guerra era peor que los wendigos. Se llevó a los dos a mi hermano y a mi marido. Esta es mi hija Frances.

Se sentaron en la cama y Frankie en la única silla al lado del escritorio. Le contó cómo habían vivido tras su marcha. Le agradeció el dinero que les había mandado porque gracias a él habían podido estudiar. Ella ahora era maestra en una escuela y Tom estudió astronomía.

Frankie le enseñó los cuentos que había escrito. Eran las aventuras de dos hermanos y su perro. Las historias estaban mal escritas y peor ilustradas pero a Hermione le parecieron las mejores historias del mundo.

Decidieron que Frankie se mudara de nuevo al sur. Alquiló una habitación en una pensión y al cabo de unos años compraron una casa para que vivieran los tres.

Frankie era muy feliz.

************FIN***********

Aclaración: el nombre de Hermione no es por la saga Harry Potter, sino por la canción de Bowie “letter to Hermione ”

Este relato forma parte del Origireto2020 organizado por Katty y Stiby:

https://plumakatty.blogspot.com/2019/12/origireto-creativo-2020-reto-juego-de.html?m=1

https://nosoyadictaaloslibros.blogspot.com/2019/12/reto-de-escritura-2020-origireto.html?m=1

Objetivo mensual: 2.- Relato basado en una canción: Little bombardier de David Bowie: https://youtu.be/e9Wumb9UFXY

Objetivo secundario: A.- Hansel y Gretel

Criaturas del camino: III.- Wendigos

Objetos ocultos: 9.- Las estaciones y 16.- flamenco

Objetivo personal: ganar 10 op cada mes.

Objetivo personal secreto: que cada relato tenga un estilo completamente diferente.

Salvavidas: 40/60

Bendiciones: 8/12

Ardillita previsora: 18/24

Docemiles: 3/3: 2018 palabras

Molarmola:3/4

Triada: 3/3: discapacitados físicos y huérfanos .

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Little Bombardier (David Bowie)

War made him a soldier

Little Frankie Mear

Peace left him a loser

The little bombardier

Lines of worry appeared with age

Unskilled hands that knew no trade

Spent his time in the picture house

The little bombardier

Frankie drank his money

The little that he made

Told his woes to no man

Friendless, lonely days

Then one day, in the ABC

Four bright eyes gazed longingly

At the ice-cream in the hand of

The little bombardier

Sunshine entered our Frankie’s days

Gone his worries, his hopeless maze

His life was fun and his heart was full of joy

Two young children had changed his aims

He gave them toffees and played their games

He brought them presents with every coin he made

Then two gentlemen called on him

Asked him for his name

Why was he friends with the children

Were they just a game?

Leave them alone or we’ll get sore

We’ve had blokes like you in the station before

The hand of authority said no more

To the little bombardier

Packed his bags, his heart in pain

Wiped a tear and caught a train

Not to be seen in the town again

The little bombardier